24 mayo 2016

SANDALIAS CON CORDONES

Muy timidamente el calor y el sol van llegando. Este invierno ha sido suave pero muy muy largo. Tengo muchas ganas de shorts y sandalias!
El otro día en Logroño disfrutamos de un sábado de sol y calor espectacular, un gustazo poder pasear por el centro con el cielo azul, sin medias ni cazadoras. La blancura de mis piernas queda en evidencia, pero no podía dejar de salir sin medias. Estrenaba mis nuevas sandalias:  unas sandalias negras con cordones con un tacón comodísimo.







Sandalias negras de Marypaz, aquí.



20 mayo 2016

PELUQUERÍA RASEL PAMPLONA

Si soléis pasar por aquí sabréis de mi aversión por ir a la peluquería. Puedo estar un año o dos sin ir... me da un poco vergüenza decirlo pero es así. Odio ir a la peluquería. Requiere mucho tiempo y no suelo salir contenta.
No sé si esto tiene algo de trauma infantil: cuando tenía 8 años, a unos meses de hacer la comunión, mi padre decidió que llevarme a una peluquería a cortarme el pelo corto, " a lo chico" se solía llamar, era un buenísima idea. Nunca había llevado el pelo muy largo, mi madre recortaba mi melena que llegaba a la altura de la barbilla. No era niña de vestidos y zapatitos: me gustaban los pantalones y las zapatillas. Pero el pelo corto corto NO. Lloré con con cada mechón que caía al suelo... Lloré cada noche durante meses. Odiaba mirarme al espejo... Mi foto de la comunión es un horror: un intento de melena con diadema y esa sonrisa de dientes apiñados y torcidos...
Quizá sea desde entonces que las peluquerías me dan "miedo". No lo sé.
Hace un año estuve en BCN y estuve en una peluquería que me recomendó mi hermana. Os lo conté aquí.
Siempre me quejo de mi pelo sin gracia y aburrido pero no hago nada por él.
Llevaba tiempo queriendo repetir las mechas y el corte de BCN. Pero me daba mucha pereza perder 2 horas en una peluquería y tampoco me fiaba del resultado.
Por fin me decidí por una peluquería franquicia Rasel en Pamplona, en Mº Oliva. No hay que pedir hora. Eso me gustaba, me daba libertad para elegir el momento en que poder dejar a los peques y escaparme.
Mi experiencia con Sarah y su equipo no pudo ser mejor. Reconozco que tuve mi tensión mientras iban colocando el tinte y el papel de plata... ¿ quedará demasiado claro? demasiado rojo? ¿Me habrá entendido ? la verdad que no ha mirado mucho las fotos que le he enseñado... Cómo véis soy una cliente horrible para una peluquería. No me fío y siempre pienso que me están haciendo un estropicio.
Y luego el corte. Puedo decir que mi corte es obra de un peluquero parisino. Un bob largo, algo capeado para dar volumen a mi pelo fino. Fue la primera vez que tuve que pedirle a un peluquero que cortara más! Siempre tengo que decir: no no, tanto no!
Las mechas son muy tenues y naturales. No quería efecto raiz porque tardaré en volver a la peluquería ...Sarah me dió la opción de volver y marcarlas más sin tener que pagar por ello. Me pareció un detallazo. Y creo que me voy a animar a marcarlas más.
Salí más feliz que una pérdiz con mi pelazo nuevo. Y todo por 38 €.


¿Alguna conocía las peluquerías Rasel? ¿Cada cuanto vais a la peluquería? Sacadme los colores....

19 mayo 2016

DIY BLUSA VICTORIANA

Hace unas semanas os contaba mi intención de reciclar una camisa de segunda mano en una blusa de estilo victoriano. El post lo podéis ver aquí
Hoy os enseño el resultado.
Me ha resultado muy fácil, y se puede hacer sin necesidad de máquina porque la base de la camisa ya está hecha. No requiere coser demasiado.

Los pasos que he seguido:

1. Quitar el cuello de la camisa
2. Quitar los puños y las tiras para recoger la manga, el bolsillo delantero y los bolsillos laterales.
3. Hilvanar la puntilla frunciéndola, yo me ayudo con alfileres.
4. Coser con la máquina, aunque es un proyecto asequible para coser a mano
5. Coser un par de puntadas para sujetar el lazo de terciopelo al cuello


Y el resultado :
Me gusta mucho como ha quedado. Un reciclaje sencillo y rápido.


Un truco: la puntilla era de un blanco más intenso que la camisa, y para dar un poco de tono la sumergí en té unos segundos. El cambio de color es inmediato. Me comentaron que esta tintura del aguanta los lavados. Eso tendré que comprobarlo.



Y ahora vamos al RUMS  a ver que han hecho las demás!

 

17 mayo 2016

TRANSFORMAR UNA FALDA DE MUJER EN VESTIDO DE NIÑA

Hace un mes hice una ruta con mi hermana de mercadillos de ropa de segunda mano. Nos encanta... Cuanto más cutre es el sitio mejor, cuantos más montones para revolver y encontrar tesoros mejor. Estas tiendas suelen tener ese olor típico y tan poco agradable. Cuando llego a casa lo primero que hago es lavarlo todo.
Una de las cosas que compré fue esta falda con encajes. Es una falda de mujer, una talla 36-38.
La estoy reciclando en un vestido para niña talla 2 años. Los vestidos blancos de estilo ibicenco para el verano me encantan. Y este creo que va a ser uno de los favoritos de este verano.
Para el canesú usé tela de una sábana que tenía por casa, que en su día usé para hacer el delantal del traje de casera. Es de un blanco roto que quedaba muy bien con el tono de la falda.
El vestido es abierto por detrás porque así son mucho más fáciles de poner cuando el canesú es cortito como en este caso.
Os dejo los pasos de este DIY muy asequible.


1. Lo primero corté el canesú del vestido en la tela de sábana siguiendo el patrón de 
un vestido que ya había cosido antes. No hay que tirar nunca un patrón !


2. Lo segundo corté la cinturilla de la falda y la abrí por detrás


3. Ahora toca unir las piezas. Primero fruncí la tela de la falda y localicé su punto central. Ese punto me sirve para colocar el centro de la parte delantera. Las partes de atrás las empiezo a colocar desde la zona de lo que serán botones y ojales. Frunco más o menos para conseguir que delantero y trasero terminen en la sisa.


4. Por último le hice unas mangas fruncidas. Este tipo de mangas es muy sencillo y resultón. Y no hace falta patrón para hacerlas, yo las hago a ojo.

 
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